El asunto Picasso: Luego de investigar al electricista,la justicia va por el chofer
Picasso Administration, la sociedad que maneja los intereses de los herederos del pintor, diseñador y escultor Pablo Picasso (1881-1973), ha pasado a la ofensiva en el asunto de las doscientas setenta y un obras descubiertas en septiembre de 2010 en el garaje de un electricista retirado en Mouans-Sartoux (Alpes Marítimos).
Claude Picasso, hijo del autor del Guernica, está decidido a demostrar que se trata de un robo y no de un regalo del artista, como sostiene el electricista Pierre Le Guennec. Durante meses, los investigadores habían trabajado en vano, pues todos los testigos ya habían fallecido: Picasso en 1973 y su esposa, Jaqueline, en 1984. “La policía estaba desalentada, explica Jean-Jacques Neuer, abogado de Picasso Administration. Nuestra primera investigación ha logrado dar a la parte acusadora elementos de duda.”
La sucesión Picasso afirma haber puesto de manifiesto diversas “incoherencias” sobre las circunstancias del regalo, que han desembocado en la investigación “por encubrimiento” de la pareja Le Guennec (Le Monde, 13 de junio). Un elemento nuevo que plantea dudas es la forma en que el electricista entró al servicio de Picasso. Pierre Le Guennec dice haber “puesto un pequeño anuncio” al que respondió Jaqueline Picasso.
“Bonita historia”, sonríe la Sra. Neuer, quien ha presentado a la justicia otro relato. Pierre Le Guennec es efectivamente primo por matrimonio de Maurice Bresnu. Este último no es cualquier persona: ha pasado a la historia bajo el nombre de “Nounours”, y fue chofer de Picasso de 1966 a 1973. Su esposa Danielle también trabajó al servicio del pintor. Como se puede ver en fotos y testimonios, se convirtieron en cierta forma en confidentes del maestro durante sus últimos años. Comían juntos, iban a las corridas, Picasso les enviaba tarjetas postales, les regalaba obras… Maurice Bresnu fue el testigo de bodas de la pareja Le Guennec. Procedente de la región parisina, llega a la Costa Azul a fines de 1969, se instala en el pueblo de La Roquette, a dos pasos de los Bresnu. Poco después, hace trabajos de electricidad en Notre-Dame de Vie, la casa de Picasso. “Sería poco decir que eran cercanos!, comenta la señora Neuer. Entonces porque los Le Guennec ocultaron esta información?” El abogado tiene su opinión: Maurice Bresnu habría colocado a Le Guennec en casa de Picasso. ¿Sería el preludio de una maquinación familiar cuyo objetivo era estafar a Picasso? La hipótesis está planteada.
Además, los investigadores han ampliado su indagación a la pareja Bresnu y a los regalos que recibieron de Picasso. No es cosa fácil: el chofer murió en 1991 y su esposa en 2009. No tuvieron hijos. Los herederos son primos a quienes veían poco. Maurice Bresnu recibió de Picasso, sobre todo, dibujos eróticos. ¿Su nombre? “No lo sabemos, es un problema”, responden en Picasso Administration. Recuerdan una centena de dibujos, gouaches, pasteles y veintiséis cerámicas; una parte se presentó en Picasso, la collection secreté (Somogy, 1996).
En su mayor parte, la colección Bresnu se dispersó. En 1989, cuando se sacan a la luz en la galería del ginebrino Jan Krugier cuarenta y seis dibujos, los especialistas se preguntaban si las obras eran falsas, no si eran robadas. En 1998 tuvo lugar en Christie´s una subasta.
En fin, los sobrantes de la colección de “Nounours” habrían de venderse en Drouot, en París, el 9 de diciembre de 2010, en beneficio de los seis herederos: sobrinos y la pareja Le Guennec. Pero la venta se pospuso a demanda de uno de los herederos. Luego, un golpe con efectos dramáticos: la justicia confiscó, el 2 de junio, varias piezas, entre ellas dos pinturas en cerámica de 1956, valuadas hasta en 50 mil euros.
La justicia se asoma entonces al caso Bresnu… “Buscamos por ese lado”, reconoce un magistrado. “Una vía estrecha, pero estamos alerta”, modera un policía. Claudia Andrieu, jurista de Picasso Administration, va más allá: “Solo siete u ocho de las obras recibidas por Bresnu están dedicadas por Picasso. Uno se pregunta qué ocurre con todo el resto.” Y el resto es bastante…
Cierto, la familia Picasso tiene buenas razones para buscar del lado de Bresnu. La pareja Le Guennec ha sido sometida a investigación “por encubrimiento”, y no por el robo, que está prescrito. Ahora bien, según varios juristas, nadie puede encubrir su propio hurto. Charles-Etienne Gudin, nuevo abogado de los Le Guennec, a la par de la penalista Evelyne Rees, denuncia “una maniobra” de Picasso Administration: “Transformar al señor Bresnu en ladrón y al señor Le Guennec en encubridor. ¡Pero no hay prueba de nada!”
Gudin se propone replicar desde otro punto: “Voy a impugnar ante la justicia la calidad de herederos de los tres hijos: Claude, Maya y Paloma Picasso, y por ende su posibilidad de erigirse como parte civil en este asunto.” ¿La razón? Son tres hijos productos de relaciones adúlteras. “Un argumento medieval”, espeta Jean Jacques Neuer.


Michel Guerrin y Nathaniel Herzberg, artículo publicado en el periódico

Le Monde, el 28 de junio de 2011.